El tango en «El Viejo Almacén» alcanza características que parecen imposibles de albergar; desde hace más de dos siglos, los muros del antiguo almacén atesoran secretos del arrabal porteño: penas de amor, traiciones, sueños imposibles que en los acordes de una orquesta se dispersan entre las mesas y se escucha un tango canción y bailarines giran en un abrazo cómplice.
Después de un duro día de turismo por la ciudad, no existe mejor manera de concluir la jornada que cenando en este restaurante que desde 1969 ofrece a sus clientes una show tanguero a la par que una comida deliciosa.
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